domingo, 26 de junio de 2011

Envases..

Te preguntarás.. Envases? Sí, te lo afirmo. Me pareció adecuado ese título.. Sabes por qué? Probablemente no..
Ahora te digo lo siguiente.. 
"Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo, y el cuerpo mas que lo que la persona es. La cultura del envase desprecia los contenidos.."
Y así es. Vivimos en la Cultura del envase. Donde las apariencias nos engañan.. Donde nuestras lagrimas son reprimidas y nuestra felicidad esta "presente" aparentemente todo el día cuando sabemos que no podemos estar todo el tiempo así, porque somos personas que sienten y precisamente no solo la alegría sino también la tristeza..Y así vivimos.. Aparentemente vivimos.. Ponemos Caretas a lo que nos pasa, a lo que sentimos realmente. Antifaces. Envases. Como quieras llamarlo. 
Dicen que el alma es prisionera del cuerpo..Y es verdad. No me gusta esta idea de reprimir los sentimientos.. Pero en que sociedad vivimos hoy? 
Un papel con una firma de juez y dos personas que se casan no puede representar amor. El papel es solo un envase. El amor es mucho mas que eso. Como puede ser que expresen el amor de esa manera tan superficial? Ese papel es sólo eso..Es una manera formal que nos impone la sociedad, pero, eso no significa que sea capaz de demostrarlo.El amor se demuestra día a día, no se vé reflejado en un papel. El papel no es capaz de demostrar ese sentimiento. 
El cuerpo.. Un hombre podrá haber visto millones de veces a una mujer sin prestarle mucha atención, pero cuando se enamora de ella, se siente tan estúpido por no haberse dado cuenta que veía todos los días a la mujer de su vida y no darse cuenta en su momento..¿Cuantas veces sucede eso? 

Me pareció interesante esto que encontré.. 

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor...

Pronto la reunión se enfoco acerca del interminable estrés que les producía el trabajo y la vida en general.

El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras y otras realmente exquisitas-...

Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado. Cuando lo hicieron, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:

Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas, se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo, ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “Stress”.

Continuó: Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café, en verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos.

Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores, después se pusieron a mirar las tazas de los demás.

Ahora piensen en esto: La vida es el café, los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son sólo tazas, que le dan forma y soporte a la vida, y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.

Tiene que dejar de importarnos la taza e importarnos más el café.

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