lunes, 18 de julio de 2011

La vida, redactada como una estación, paradas y trenes.

“Y apareces en esa estación, un poco perdido y con un ticket en la mano. De lejos, observas que tu tren acaba de llegar y te subes sin pensar. Buscas tu vagón y te acomodas en el asiento. A partir de aquí, ya te sientes acompañado de personas que no has elegido, porque ya estaban allí, esperando tu llegada. Durante el trayecto, conoces a más personas que un día decidieron sentarse a tu lado. Algunas, durante un corto periodo de tiempo, otras sin ninguna prisa en quitarse del asiento de al lado. De pronto, te das cuenta que hay personas que tienen que cambiar de vagón y otras que llegan por sorpresa. Entonces oyes que está cerca la próxima parada, y ves como se bajan algunos que habías conocido. Y piensas, que quizás te reencuentres en alguna otra ocasión. Hay muchas sorpresas, por ejemplo, de gente que se presentan de nuevo sin esperártelo, de otras que se sientan cerca de ti, pero nunca llegas a conocer realmente. De algunas, que están obligados a bajar en su estación y sabes que nunca les volverás a ver. Así va el tren haciendo su recorrido, con paradas, con cambios de vagón, retrasos, pérdidas de tren, tristes despedidas, reencuentros inesperados… Así va, siguiendo el recorrido.”


La peor parte de todo esto, es que mi hermana hace poco me dijo.. " Lara, tenes el ticket en la mano y estás dejando el tren pasar.." Que eso hizo que yo accionara y suba al tren, pero, ahora que estoy arriba, quiero volver a mi parada anterior. 

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